MITOS Y PREJUICIOS

La presencia de personas con discapacidad en el mundo laboral se va normalizando, aunque todavía existen muchas limitaciones, ciertos mitos y prejuicios por parte de los empleadores. Las barreras son sobre todo de desconocimiento de las posibilidades laborales de las personas con discapacidad.

“Disminuye la calidad y productividad del trabajo”

 

La calidad del trabajo no se verá afectada. Diversas experiencias, tanto en el ámbito público como privado, demuestran que los trabajadores con discapacidad pueden ser eficaces y eficientes en el desempeño de su trabajo si el proceso de búsqueda y selección de trabajadores fue el adecuado y las personas cuentan con las competencias requeridas por el puesto de trabajo.

 

¿Cómo lo verá el resto del personal?

 

Existen estudios que demuestran que al incorporar una persona con discapacidad se mejora el clima laboral, hay motivación, solidaridad, y compañerismo del resto del personal. Se mejora la fidelización de los empleados con los objetivos de la compañía, al observar el compromiso de la empresa en la implementación de acciones de inclusión.

 

¿Necesitamos instalaciones especiales?

Muchas veces no se requiere de mayores o costosas adaptaciones para que una persona con discapacidad pueda realizar una tarea determinada.

 

“El entorno de mi empresa puede ser peligroso para una persona con discapacidad”

Si el entorno de la empresa es peligroso, lo es para todos los trabajadores en igual medida. Se deberán arbitrar las medidas necesarias para trabajar en un entorno seguro.

 

“Las personas con discapacidad faltan mucho debido a que se enferman reiteradamente“

 

Es importante saber que una discapacidad y una enfermedad son cosas distintas. Una persona con discapacidad no es una persona enferma, aunque puede enfermarse como cualquier otra persona.

La mayoría de las personas que tienen una discapacidad no tienen una mayor propensión a contraer enfermedades.

 

“Tendré inconvenientes legales si quiero desvincular a una persona con discapacidad”

Como en cualquier caso, no deberían existir inconvenientes con el empleado si las causas de la desvinculación se encuentran debidamente justificadas.

Si se realizaron acciones de seguimiento, acompañamiento y apoyo en el puesto de trabajo debidamente documentadas, y aún así, el desempeño del empleado no fue satisfactorio, no hay razón que justifique una acción legal por parte del empleado.

 

 

Fuente: Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación